FILOSOFÍA PRÁCTICA

Henrik Hdez.-Villaescusa Hirsch

Taller de filosofía: La génesis dialéctica de la naturaleza en el Idealismo alemán

En la sesión anterior nos habíamos quedado en la pregunta acerca de cómo la realidad puede ser generada a priori desde la forma del entendimiento. Pues bien, hoy hemos querido ofrecer, digamos, un “ejemplo”, observando cómo Schelling pretende hacerlo a partir del principio de identidad. El Yo sólo puede conocerse proyectándose más allá de si mismo, pero a esta proyección tiene que oponerle, al mismo tiempo, una fuerza limitante que haga que ese conocimiento de lugar a objetos.

 

Aparte de los detalles de esta concepción, ha resultado interesante resaltar su carácter irreductiblemente dualista: ningún monismo puede dar cuenta de realidad alguna, de objeto alguno. ¿Eh, Jung?

 

14 febrero 2012 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

El Despensario: Rituales (Hablamos, RKB 106.9, 9/2/12)

El carácter obsesivo con el que el neurótico se rodea de rituales con los que pretende protegerse de la angustia invita a reflexionar acerca de hasta qué punto, cuando no se convierten en patológicos, los rituales no constituirán una condición de nuestra relación con la realidad, con nosotros mismos y con los demás. Freud, en efecto, diagnosticó el carácter neurótico de los rituales religiosos, pero… ¿qué queda cuando se los elimina? ¿No se sustituye quizás la misa dominical por el partido de fútbol, la oración  por las tablas de multiplicar, el examen interior por el examen médico? ¿No son la escuela y el hospital nuevos templos sagrados? Pero entonces… ¿de qué angustia nos protege todo esto? ¿Es siempre patológico el ritual? ¿O puede contarse entre las más elevadas producciones de la cultura?

14 febrero 2012 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

Reseña del Café Filosófico “La Libertad” (FNAC L’Illa Diagonal, 09/02/12)

Para el diálogo de hoy, los asistentes habían elegido como tema la libertad. Y vienen con muchas ganas de acometerlo, pues apenas hace falta invitarles a hablar para que varios de ellos compitan por hacerlo.  Espontáneamente, la libertad queda así disociada de algunos sentimientos, como son los de miedo, opresión, desconfianza

El coordinador considera entonces que han surgido ideas en las que vale la pena ahondar. ¿En qué consiste ese miedo que se opone a la libertad? La respuesta parece entonces unánime: el miedo a las consecuencias de nuestros actos. ¿El miedo es, entonces, lo que limita nuestra libertad? ¿Somos libres sólo cuando perdemos ese miedo? Platón nos hubiera dicho que eso es la temeridad. ¿No será el miedo consustancial a la libertad? Entonces surge la cuestión de la confianza. La libertad, propone un participante, es “saltar un muro”, “sentir confianza” en que puedo saltarlo.

En este punto se intenta hacer reflexionar a los participantes sobre el hecho de que, desde el principio, se han referido a la libertad como un sentimiento. Esto plantea una serie de problemas: ¿qué pasa con el concepto de la libertad? ¿No hay? Pero, sobre todo, plantea un problema más profundo: si la libertad es un sentimiento, ¿de quién es ese sentimiento? ¿Mío? ¿De cada uno de nosotros? La respuesta general parece ser inicialmente afirmativa, admitiendo como único límite la necesidad de que cada uno respete la libertad ajena. Resulta entonces que la libertad y la convivencia se sitúan en extremos opuestos. El coordinador plantea entonces un interrogante: ¿no podemos hablar de una libertad colectiva? ¿Puede un colectivo ejercer una libertad que vaya más allá de la suma de las libertades individuales?

Esta cuestión divide a la concurrencia, que se hubiera perdido en un debate casuístico de historia comparada, si el coordinador no hubiera driblado con una nueva pregunta que parece cogerles desprevenidos: ¿son los límites de nuestra libertad siempre externos, o pueden ser también internos? ¿Podría ser que nosotros mismos limitáramos el ejercicio de nuestra propia libertad?

Nuevamente surge una escisión: para unos, existe una libertad interior (intelectual, espiritual) que no sólo es independiente, sino que incluso puede verse reforzada cuando las circunstancias limitan nuestra libertad externa. Para otros esto es sólo una ilusión, un autoengaño que justifica nuestra resignación.

Afortunadamente, un asistente introduce un punto de vista que permite cerrar el diálogo de un modo más conciliador: la libertad, opina, se adquiere con el desapego con respecto a todo aquello, interior o exterior, que nos impide ser nosotros mismos. Y este desapego se aprende con la experiencia.

Esta reflexión nos dejará pensativos en el camino de vuelta a casa, pues el tiempo se ha acabado y, aunque hay acuerdo general en que el tema daría para otro Café, se escoge finalmente, para el próximo, un tema emparentado: el poder.

14 febrero 2012 Publicado por | Café filosófico | Dejar un comentario

Taller de filosofía: El Yo dialéctico en el Idealismo alemán

Hoy hemos echado una primera ojeada al desarrollo que el Idealismo Alemán hace de la dialéctica kantiana. Para ellos la dialéctica es, en principio, genética, pero… ¿de qué? ¿de la naturaleza? ¿del Estado? Y, en este caso, ¿de qué clase de Estado?

Ahora bien, una dialéctica que permita generar lo real a partir de una evidencia como el principio de identidad, ¿es filosofía? ¿o en qué sentido lo es? ¿son los Idealistas, en el fondo, filósofos? ¿hemos entendido bien su pretensión?

Hemos dedicado la sesión a dialogar sobre estas cuestiones porque no atañen sólo a la historia de la filosofía, sino que las  hemos considerado absolutamente actuales dado que, en el fondo, lo que se está jugando en ellas es el enlace entre el pensamiento y la realidad, entre el sujeto y lo que queda fuera de él,  el yo, el tú, y el nosotros.

7 febrero 2012 Publicado por | Taller de Filosofía | Dejar un comentario

El Despensario (RKB 106.9): Una poética del diagnóstico

Acudimos al médico aquejados de algún mal y esperamos que el médico, tras su examen, emita un diagnóstico. El diagnóstico es el nombre de lo que nos pasa, es lo que nos da carta de naturaleza ante el sistema sanitario y ante los demás como pacientes. Sin diagnóstico devenimos sospechosos, raros como la enfermedad que padecemos (o simulamos, o alucinamos).

Ahora bien, ¿no será condición de la cura de toda enfermedad que se la reconozca como rara, singular, propia, mía?¿Cómo asumir la responsabilidad en la superación de un mal que es, como su nombre (su diagnóstico), de todos? La generalización del diagnóstico parece perseguir más el conocimiento de la enfermedad que el conocimiento del enfermo.

Pero es difícil pensar una medicina que prescinda del diagnóstico. El diagnóstico es el lenguaje en que los médicos se comunican, el lenguaje en que hablamos de lo que nos pasa. Quizá el asunto esté en qué uso le demos a ese lenguaje. A lo mejor, junto a su uso científico, técnico, quepa un uso poético del diagnóstico, aquel en el que se utiliza no para cerrar la cuestión de qué nos pasa, sino para abrir la de quién es ese al que le pasa eso.

6 febrero 2012 Publicado por | Radio | Dejar un comentario

El Despensario (RKB 106.9): La cura sin mal

Cuando nos sentimos enfermos, o nos dicen que lo estamos, nos apresuramos a elegir la terapia a la que confiar la solución de nuestro mal. Ahora bien, ¿no es precisamente entonces cuando se hace urgente plantearse preguntas acerca de lo que pueda ser la enfermedad, la salud o la cura? ¿No admitimos demasiados supuestos en la comprensión de estos conceptos?

Una pequeña hojeada histórica nos permite comprobar que el concepto de cura ha variado mucho a lo largo de los siglos, y no necesariamente para implicarnos mejor en ella, sino parece que más bien para hacernos eludir la responsabilidad sobre ella. Ahora bien, ¿no lleva esto a eludir la responsabilidad sobre nosotros mismos?

Si curar es, en el fondo, como para los antiguos, dialogar con nosotros mismos, quizá tengamos que aprender a pensar en la enfermedad más allá del bien y del mal, de la verdad y la falsedad. A entenderla más bien como interrogante que el cuerpo nos plantea con urgencia acerca de nosotros mismos.

El programa puede revisarse, como siempre, aquí

27 enero 2012 Publicado por | Radio | Dejar un comentario

Estáis todos invitados

24 enero 2012 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

Taller de Filosofía: La reflexión sin espejo. El diálogo filosófico.

Hoy hemos improvisado una pequeña historia de la dialéctica, en la que hemos tenido la oportunidad de contraponer el sentido griego del término al medieval.

Hemos llegado a la conclusión de que, a diferencia de lo que ocurre a partir de la apropiación que el pensamiento cristiano hace del diálogo socrático como mera técnica, mero método para llegar a la verdad, para los griegos ésta era algo que acontecía no mediante el diálogo, sino en él. Sólo dialogando hay verdad, y ésta se disuelve cuando lo dialogado se convierte en tratado, en catecismo, en prosa aniquiladora de la vida que sostiene cada uno de los conceptos que el diálogo no utiliza, sino a los que el diálogo da vida.

23 enero 2012 Publicado por | Taller de Filosofía | Dejar un comentario

El Despensario (RKB 16.9): El tiempo de la transferencia

La transferencia da mucho que pensar, pero yo he querido fijarme en lo que nos permite des-pensar: el tiempo. El tiempo nace, transcurre, se dirige hacia un fin. Eso nos han enseñado, pero… ¿no hay otro tiempo que éste, lineal y unidireccional? ¿No será el dominio, en nuestras ciencias, de esta temporalidad unidireccional, de esta flecha del tiempo, lo que nos condena a preguntarnos siempre por su sentido y, en consecuencia, por el sentido de lo que en él transcurre?

La transferencia pone en primer plano otra vivencia del tiempo. El tiempo de la transferencia es un tiempo que, por decirlo así, se pliega, de manera que puedan encontrarse instantes separados por años. No se trata de una simple cuestión de recuerdos, remisiones, resignificaciones incluso. Sino de que lo que tiene lugar en la transferencia es una auténtica actualización del pasado.

Como siempre, el programa puede encontrarse aquí.

23 enero 2012 Publicado por | Radio | Dejar un comentario

Taller de Filosofía: Sujeto, sujeto trascendental, instituciones.

Después de dedicar algunas sesiones a estudiar la lógica de Kant en comparación con la lógica moderna, hoy hemos intentado dibujar una panorámica sobre lo que para Kant es el conocimiento en general: en qué medida es receptivo, en qué medida es productivo, y qué alcance podemos dar a esa “misteriosa” capacidad humana que es la imaginación.

Todo esto nos ha llevado también a reflexionar acerca del sujeto de ese conocimiento. ¿Es cada uno de nosotros? ¿En qué medida soy yo el que conoce si lo hago según conceptos y categorías compartidos?

Toda esta reflexión nos ha llevado hasta un asunto inesperado, pero que podrá dar mucho juego también cuando abordemos la perspectiva práctica: la cuestión de las instituciones. Actualmente, parece que toda nuestra vida se desarrolla en el marco de instituciones: académicas, empresariales, intelectuales… ¿qué importancia tiene esto? ¿puedo ser sujeto al margen de una institución?

En un intento de hallar algunas respuestas, hemos improvisado una pequeña “historia” de las instituciones. Tal como las conocemos ahora, propiamente los antiguos griegos, por ejemplo, no tenían. La primera institución con normas expresas, fines, normas de admisión, jerarquía, etc. parece ser… la Iglesia católica!

Este hecho debe invitarnos a reflexionar, porque sospecho que la historia de la subjetividad es paralela a esta historia de las instituciones.

17 enero 2012 Publicado por | Uncategorized | Dejar un comentario

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