El Despensario (RKB 106.9): La cura sin mal
Cuando nos sentimos enfermos, o nos dicen que lo estamos, nos apresuramos a elegir la terapia a la que confiar la solución de nuestro mal. Ahora bien, ¿no es precisamente entonces cuando se hace urgente plantearse preguntas acerca de lo que pueda ser la enfermedad, la salud o la cura? ¿No admitimos demasiados supuestos en la comprensión de estos conceptos?
Una pequeña hojeada histórica nos permite comprobar que el concepto de cura ha variado mucho a lo largo de los siglos, y no necesariamente para implicarnos mejor en ella, sino parece que más bien para hacernos eludir la responsabilidad sobre ella. Ahora bien, ¿no lleva esto a eludir la responsabilidad sobre nosotros mismos?
Si curar sea, en el fondo, como para los antiguos, dialogar con nosotros mismos, quizá tengamos que aprender a pensar en la enfermedad más allá del bien y del mal, de la verdad y la falsedad. A entenderla más bien como interrogante que el cuerpo nos plantea con urgencia acerca de nosotros mismos.
El programa puede revisarse, como siempre, aquí
Taller de Filosofía: La reflexión sin espejo. El diálogo filosófico.
Hoy hemos improvisado una pequeña historia de la dialéctica, en la que hemos tenido la oportunidad de contraponer el sentido griego del término al medieval.
Hemos llegado a la conclusión de que, a diferencia de lo que ocurre a partir de la apropiación que el pensamiento cristiano hace del diálogo socrático como mera técnica, mero método para llegar a la verdad, para los griegos ésta era algo que acontecía no mediante el diálogo, sino en él. Sólo dialogando hay verdad, y ésta se disuelve cuando lo dialogado se convierte en tratado, en catecismo, en prosa aniquiladora de la vida que sostiene cada uno de los conceptos que el diálogo no utiliza, sino a los que el diálogo da vida.
El Despensario (RKB 16.9): El tiempo de la transferencia
La transferencia da mucho que pensar, pero yo he querido fijarme en lo que nos permite des-pensar: el tiempo. El tiempo nace, transcurre, se dirige hacia un fin. Eso nos han enseñado, pero… ¿no hay otro tiempo que éste, lineal y unidireccional? ¿No será el dominio, en nuestras ciencias, de esta temporalidad unidireccional, de esta flecha del tiempo, lo que nos condena a preguntarnos siempre por su sentido y, en consecuencia, por el sentido de lo que en él transcurre?
La transferencia pone en primer plano otra vivencia del tiempo. El tiempo de la transferencia es un tiempo que, por decirlo así, se pliega, de manera que puedan encontrarse instantes separados por años. No se trata de una simple cuestión de recuerdos, remisiones, resignificaciones incluso. Sino de que lo que tiene lugar en la transferencia es una auténtica actualización del pasado.
Como siempre, el programa puede encontrarse aquí.
Taller de Filosofía: Sujeto, sujeto trascendental, instituciones.
Después de dedicar algunas sesiones a estudiar la lógica de Kant en comparación con la lógica moderna, hoy hemos intentado dibujar una panorámica sobre lo que para Kant es el conocimiento en general: en qué medida es receptivo, en qué medida es productivo, y qué alcance podemos dar a esa “misteriosa” capacidad humana que es la imaginación.
Todo esto nos ha llevado también a reflexionar acerca del sujeto de ese conocimiento. ¿Es cada uno de nosotros? ¿En qué medida soy yo el que conoce si lo hago según conceptos y categorías compartidos?
Toda esta reflexión nos ha llevado hasta un asunto inesperado, pero que podrá dar mucho juego también cuando abordemos la perspectiva práctica: la cuestión de las instituciones. Actualmente, parece que toda nuestra vida se desarrolla en el marco de instituciones: académicas, empresariales, intelectuales… ¿qué importancia tiene esto? ¿puedo ser sujeto al margen de una institución?
En un intento de hallar algunas respuestas, hemos improvisado una pequeña “historia” de las instituciones. Tal como las conocemos ahora, propiamente los antiguos griegos, por ejemplo, no tenían. La primera institución con normas expresas, fines, normas de admisión, jerarquía, etc. parece ser… la Iglesia católica!
Este hecho debe invitarnos a reflexionar, porque sospecho que la historia de la subjetividad es paralela a esta historia de las instituciones.
El Despensario (RKB FM 106.9): Hacerse, pero no demasiado
El Hablamos de hoy se preguntaba en qué consistía ser mujer hoy. Como suele ocurrir, desde la Filosofía no podemos responder a la pregunta, pero sí preguntarnos si está correctamente planteada. Este camino nos ha llevado a considerar que, quizás, la dificultad hoy resida precisamente en ser (mujer, hombre, médico, profesor, funcionario…) obviando algo previo, el hacerse de ese ser.
Ahora bien, por otro lado, un hacerse que obvie que uno es algo, aunque no sepa qué, nos condena al solipsismo y a la angustia, y nos estrella contra la realidad de nuestro mundo y nuestro cuerpo. Por eso la cuestión de la adscripción sexual (o “de género”, como dicen ahora) resulta nuclear. Uno ha de llegar a comprender que hombre o mujer no se es, sino que se hace pero, al mismo tiempo, que este hacerse no es absolutamente libre, pues el cuerpo con el que uno ha nacido determina ya aquello que uno se ha de llegar a hacer.
En definitiva, el viejo problema de filosófico de la conciliación entre libertad y necesidad, que también es el problema de la terapia: el propio pasado ha de llegar a poder ser considerado, no como un condicionante de nuestro presente y de nuestro futuro, no como un límite de nuestra libertad, sino como un objeto de la misma. Hacerse, en definitiva, es también rehacerse.
El audio del programa y los textos del Despensario, aquí.
Presentación actas I Congreso de Filosofía Práctica
Mañana, en la librería Catalonia, a las 18.00 h. presentacón de las actas del I Congreso de Filosofía Práctica, celebrado el pasado abril, en el que tuve el placer de presentar la comunicación “La angustia creadora en Psicoterapia”.
Estáis invitados.
Hay copa final.
El Despensario (RKB FM 106.9): Padre, ¿por qué no me abandonas?
Ayer por la noche el programa estaba dedicado a los Padres en decadencia, y se preguntaba, entre otras cosas, acerca de qué era lo específico de la figura del padre.
Pues bien, en este contexto, El Despensario ha querido recordar el retrato que de dicha figura hace el mito fundacional de nuestra cultura, esto es, la Biblia. En el Nuevo Testamento, el Padre por excelencia es, por supuesto, el de Cristo, esto es, Dios. Pero el momento en el que con mayor sinceridad el hijo invoca a su padre es en el del sentimiento de haber sido abandonado a la crucifixión. Cristo vive en ese momento a su padre, sobretodo, como una ausencia.
¿Es esta ausencia inherente a la figura del padre? ¿Es la función del padre hacer surgir en el hijo ese sentimiento de ausencia, de pérdida, de abandono que, al fin y al cabo, constituye la más genuina esencia de la condición humana?
Como siempre, más en el audio del programa y en el texto de El Despensario, en la página de Radio de este blog.
Memoria del Café Filosófico “El humor”, 13/10/11 FNAC Diagonal
Etimológicamente, los humores son los cuatro líquidos que, según los antiguos, circulaban por nuestro cuerpo determinando nuestra salud física y psíquica. Su equilibrio era caracterizado como “buen humor”, su desequilibrio en favor de cualquiera de los cuatro, como “mal humor”.
Sea como fuere, los participantes del café han compartido la comprensión moderna del término como “buen humor” y, preguntados por lo que les sugería el título, lo han relacionado directamente con una capacidad de distanciarse de las dificultades de la vida y reírse de uno mismo.
El diálogo corría el peligro de terminarse con el presupuesto de que todos sabemos qué es el humor. Sin embargo, ha bastado escarbar un poco para que aparezcan interesantes interrogantes en torno a él. ¿Es el ridículo ajeno lo que provoca la risa? ¿O más bien el propio? ¿No es el absurdo del mundo, de la vida, lo que provoca la risa más inteligente? Un participante propone, a modo de chiste, pero por qué no también a modo de tesis, que la risa del bebé es una risa ante la comicidad del mundo al que le han traído los adultos. ¿Qué pasa, entonces, con esta moda actual de “recuperar al niño interior”? ¿Es la risa adulta la misma que la infantil? ¿O ha perdido el adulto la capacidad de reír?
En todo caso, parece que recuperarla es destacado por todos como algo importante y funcional: no sólo permite sobrellevar mejor las circunstancias pasadas, sino relajar nuestras defensas y abrirnos mejor a experiencias futuras, así como también a la comunicación con los demás. O, incluso, abrirnos a la comunicación con nosotros mismos. Al fin y al cabo, según un participante, el humor resulta una privilegiada herramienta de aceptación de uno mismo.
Esperamos, pues, que esta interesante reunión nos haya enseñado a todos a integrar esta facultad, que hasta ahora la Filosofía raramente se ha atrevido a situar junto a las clásicas facultades racionales clasificadas por Kant. La importancia que muestra tener el humor en la relación del sujeto con su entorno, consigo mismo y con sus propios éxitos y fracasos, haría recomendable que alguien asumiera el reto de elaborar su crítica filosófica.
Como siempre, pues, el coordinador del Café ha aprendido tanto o más que los participantes.
El despensario: ¿se dice la verdad cuando se dice toda? (RKB 106.9)
Parece que sólo es posible proponerse decir La Verdad cuando la escribimos así, con mayúsculas, para destacar su carácter único y omniabarcador. Sobre este supuesto se asientan tanto la escuela como los modernos padres omniscientes. Puede que en contextos más pobres en información el acceso a ésta pueda constituirse en sí mismo en un objetivo, pero en el nuestro más bien parece al contrario, que lo que queda cada vez más ocluída es la capacidad de dudar y preguntar. ¿No puede ser la incerteza una verdad a transmitir a quienes nos rodean?
El audio del programa y los textos del Despensario, disponibles aquí.








